,

Dirigir un equipo de personas conlleva una gran responsabilidad

Dirigir un equipo de personas conlleva una gran responsabilidad

Dirigir un equipo de personas conlleva una gran responsabilidad

Creo que lo mejor que se puede aportar a una sociedad es cuidar de los tesoros que alberga: las personas. Impulsándolas y tratando de que vivan el presente con la mayor intensidad posible, para que se conviertan en una promesa de futuro.

Las personas despiertan emociones únicas en las demás. Hay momentos en que sus gestos, su inocencia o su alegría sincera pueden conmovernos, como ninguna otra cosa en el mundo es capaz. Estar con una persona es una experiencia preciosa.

Dirigir personas conlleva una gran responsabilidad y, puedo decir, casi seguro de no equivocarme, que es el acto más trascendental en la vida profesional de uno mismo. En mi opinión, es posible alcanzar la plenitud laboral viendo crecer, desarrollarse y descubrirse a las personas de tu equipo. Cuando estas se desarrollan profesionalmente, de forma sana, algo se llena dentro de mí.

Pero, por supuesto, dirigir un equipo no es fácil. Un buen responsable de equipos debe conseguir que el cerebro de las personas con las que trabaja sea autónomo. Consiga sus metas de manera independiente y se sienta bien consigo mismo.


Normalmente, las personas que deben dirigir un equipo, no han recibido ninguna formación sobre cómo ayudar a sus colaboradores en este proceso de desarrollo.


Si puedo ayudaros con mi experiencia personal, os diré que me ha ayudado mucho el ejercicio constante de la meditación. La práctica de la apertura y la presencia consciente, observándome a mí mismo sin reaccionar. Para ser capaz de reconocer la importancia de la experiencia en el día a día, en cada momento.

Sinceramente, creo que acompañar a las personas es importante. Hoy, desde primera hora he estado al lado de una persona del departamento de administración. En esta ocasión, permitidme que me reserve su nombre, ya que es una persona sumamente discreta y creo que agradecerá este detalle.

Pues bien, como os decía, hoy he estado acompañando a esta persona en sus tareas. He estado observándola y haciéndole preguntas sobre cómo puede ser más productiva. Cómo podría reducir los tiempos en sus procesos y cuál es la relación que tienen sus tareas en el resto de la empresa. Tal vez os sorprenda, pero esta persona ha conseguido ser hoy mucho más productiva que otros días. Gracias a la reflexión que ha tenido que hacer a causa de mis preguntas. Ha logrado ahorrar casi una hora de tiempo a lo largo de toda la mañana. Este tiempo extra le ha permitido asistir a una formación para un proyecto nuevo. En el que ha encontrado cabida y al que va a empezar a dedicarse a partir de ahora.

Esta persona se ha sentido mucho más motivada. Ha sido capaz de comprender la importancia de su labor dentro de la empresa y ha aumentado la autoconfianza. Porque se ha dado cuenta de que puede ser mucho más productiva y de que puede alcanzar nuevas metas por sí misma.

Yo, por mi parte, también me he sentido muy satisfecho. Como os comentaba, el mayor éxito profesional para mí es ver cómo crecen y se desarrollan de forma sana los trabajadores. Dirigir un equipo de personas conlleva una gran responsabilidad. Para llevarlo a cabo he tenido que ser capaz de conectar con esa personas. Para ello, ha sido necesaria una comunicación sincera y una clara intención de ayudarlas.

Finalmente observarme a mí mismo y conociéndome internamente me ha permitido descubrir nuevas maneras de comunicarme. Ayudar a los demás y guiar, conociéndome a mí mismo y abriendo la mente a todo tipo de situaciones.


Suscríbete para no perderte nada

Acepto la política de privacidad


 

,

¿Por qué tenemos miedo?

¿Por qué tenemos miedo?

¿Por qué tenemos miedo?

¿Os habéis preguntado alguna vez qué es el peligro? ¿Por qué tenemos miedo? Algo peligroso es aquello que pone nuestra vida en juego, una amenaza que puede dañar nuestro cuerpo de manera importante o que puede terminar con nuestra existencia. Estar al borde de un precipicio es peligroso, cruzar la calle sin mirar es peligroso, pararse delante de un animal salvaje también lo es. En estos casos es lógico y normal sentir miedo. Pero ¿qué puede ocurrirme si salgo a un escenario a dar un discurso? ¿O si le digo a esa persona lo que realmente pienso? ¿Es lícito sentir miedo en estos supuestos? ¿Qué es lo peor que me puede pasar?

En los primeros casos, el peligro es real, nuestra vida puede verse comprometida. El miedo que se siente está justificado. En los segundos, nuestra vida y nuestra integridad física permanecen completamente a salvo. Entonces, ¿por qué tener miedo? ¿Es que alguien ha muerto alguna vez por culpa de la opinión de los demás? ¿Qué puede ocurrirme si las cosas no salen como había planeado?


Si os fijáis, existen dos miedos psicológicos básicos: la opinión que los demás tienen de mí y la opinión que tengo yo de mí mismo. Son dos falsos miedos, ya que no conllevan ningún peligro en sí mismos.


Los miedos condicionan nuestra vida y, si nos dejamos gobernar por ellos, perdemos nuestra capacidad de vivir y de desarrollarnos como personas. El mundo está lleno de gente que hace cosas maravillosas. Pero que deja de hacerlas cuando alguien les critica o cuando no son del agrado de los que tiene alrededor.

Pero que alguien me critique, o que alguien crea que soy un idiota, o piense que mi manera de vestir es ridícula, eso no implica que vaya a morir, no supone que me vaya a romper las piernas. Entonces, ¿cuáles son los peligros que acechan mi vida? ¿qué riesgos te impiden vivir lo que realmente quieres vivir?

Todo esto que os estoy explicando me trae un recuerdo a la memoria. Es el caso de Berta, una diseñadora que trabajaba con nosotros en la agencia. Berta era una persona muy creativa en el trabajo. Los clientes siempre quedaban bastante satisfechos cuando se encargaba de diseñar sus logos y su identidad corporativa. Sin embargo, era evidente que buscaba la aprobación constante de los demás, y si no se le daba pie para ello, no arriesgaba en absoluto con sus diseños o propuestas. Vamos, que había que tirar de ella todo el tiempo para poder exprimir la creatividad que tenía dentro.

Como podréis daros cuenta, Berta sentía un miedo infinito al qué dirán, a meter la pata o a que su trabajo no fuera del agrado de los demás. Esto que es evidente para vosotros, que me estáis leyendo, tampoco pasó inadvertido para mí, ni para el departamento de recursos humanos.

Un día, llamé a Berta a mi despacho para intentar ayudarla y apoyarla un poco más en su trabajo. Después de años de meditación y de disfrutar de los beneficios que me había reportado, estábamos a punto de empezar con sesiones de mindfulness para los trabajadores.

Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que Berta fue una de las trabajadoras que más partido sacó de las meditaciones. El hecho de observarse a sí misma, arrojó luz sobre las sombras que el miedo arrojaba en su interior. Se dio cuenta de que, a pesar del temor, el peligro que la acechaba no era real, no existía.

Pero no solo se dio cuenta de ello, sino que decidió romper esquemas y actuar para empezar a vivir. Había entendido por qué tenía miedo.  Había pasado la mitad de su vida aletargada, negándose a sí misma, sin hacer lo que realmente quería hacer. Así que, cuando fue consciente de los cambios que podía hacer, no se limitó a saberlo. Lo hizo.

Cuando os decía que Berta ya no trabaja con nosotros, es porque se decidió a cambiar lo que ya veía desde hacía tiempo. Ahora expone sus ilustraciones en galerías a las que nunca se había atrevido a enviar sus bocetos. ¿Y tú, qué necesitas cambiar para vivir lo que ya ves?


Suscríbete para no perderte nada

Acepto la política de privacidad


 

,

Ser sincero conmigo descubriendo cómo soy realmente

Ser sincero conmigo descubriendo cómo soy realmente

Ser sincero conmigo descubriendo cómo soy realmente

¿Quién sabe quién eres tú? ¿Quién sabe por qué has hecho esto? Muchas veces, ni siquiera nosotros sabemos por qué hacemos algo. Y aún así, todavía somos capaces de pensar que los demás sí lo saben y tratamos de agradarles a toda costa.  Pero no, nadie puede saber más de ti que tú mismo. Ni siquiera tus padres, o tu pareja, o el psicólogo. ¿Cómo van a decirte ellos qué es lo que tú sientes, qué es lo que hay en ti?. O ¿Qué es lo que quieres vivir en ese momento? Ser sincero conmigo descubriendo cómo soy realmente es fundamental para poder alcanzar la felicidad, para poder vivir.

El otro día, estábamos acabando la jornada cuando Nerea, una comercial, me dijo que quería hablar conmigo de manera informal, al margen de la oficina. Le pregunté si necesitaba privacidad y, cuando me dijo que sí, entramos a charlar a mi despacho. Nerea había entrado hace apenas seis meses en la empresa. Y los primeros meses le costó mucho alcanzar el ritmo de ventas. Yo la he estado apoyando desde un principio, ayudándola, ofreciendo formaciones, apoyándola y escuchándola. Y ella, poco a poco, gracias a sus recursos y a sus habilidades, ha ido reaccionando. En ocasiones, me he llegado a plantear su continuidad, debido a que no avanzaba como necesitábamos. Sin embargo, en estas últimas semanas, está resultando ser la mejor vendedora.

De lo que Nerea quería hablarme, es de que necesitaba más apoyo por mi parte en esta nueva circunstancia. Al haber mejorado en sus resultados, y al tener yo muchas otras cosas de las que preocuparme, me había alejado y la había dejado más suelta. Pero ella seguía necesitando mi apoyo también en los éxitos y le quería que la acompañase un poco más.

Esta situación me hizo reflexionar y pensar que sí, que algo de razón tenía. Al irle bien las cosas, había decidido alejarme para que fuera independizándose y madurando como profesional. Pero lo había hecho demasiado y eso había causado una sensación de aislamiento en ella. Me observé a mí mismo para tratar de entender por qué había llegado a esa situación, qué quería transmitirle exactamente a Nerea con mi manera de actuar.

Muchas veces, tomo algunas decisiones de manera automática, sin pararme a analizar cada una de ellas.


Sin embargo, a través de la observación, puedo ser sincero conmigo. Descubriendo cómo soy realmente y humanizar mi comportamiento, y comprender a los demás.


Por su parte, Nerea, también debió realizar un gran trabajo de observarse a sí misma para venir a hablar conmigo y entender qué estaba haciendo que se sintiera mal, aún a pesar de estar consiguiendo buenos resultados profesionales.

Gracias a este trabajo de observación diaria, intento reconducir situaciones como la que os estoy contando. Intento entender qué hacer para cubrir mis necesidades y las de las personas que me rodean. Este entendimiento viene de dentro de mí, nadie más puede decirme cómo pensar, viene de escuchar, de meditar.

Casi todo el mundo busca dar una buena imagen hacia fuera. Sin embargo, cuando te observas, dejas de darle tanta importancia al qué dirán y buscas ser feliz. Sentirte a gusto con lo que haces.

Como seres humanos, vamos encaminados a desarrollarnos como personas. Cada vez más vamos en esa dirección. Hacia un mundo donde las personas hagamos lo que realmente queremos, no lo que nos diga la sociedad, la familia o los amigos. Seremos personas que se escuchan, que se miran y que puedan decir que soy sincero conmigo descubriendo cómo soy realmente.


Suscribete para no perderte nada

Acepto la política de privacidad


 

,

¿Tendemos a ser severos con nosotros mismos?

¿Tendemos a ser severos con nosotros mismos?

¿Tendemos a ser severos con nosotros mismos?

Me estoy acordando de un caso que tuve la oportunidad de observar hace un tiempo, durante una formación entre departamentos en la oficina. El departamento comercial estaba ayudando al de diseño cuando me di cuenta de que Marte estaba totalmente ausente. Me quedé mirándola el resto de la formación y pude notar cómo la inseguridad y el desánimo iban haciendo presa de ella según avanzaba la dinámica.

Hay veces en las que nos damos cuenta de que nos hemos ido totalmente. Durante un periodo de tiempo nos hemos alejado del momento presente y hemos dejado divagar nuestra mente con pensamientos repetitivos acerca del futuro, o recordando situaciones angustiosas una y otra vez. Cuando volvemos a la realidad, nos damos cuenta de que hemos perdido la percepción del instante que estábamos viviendo. Entonces tendemos a ser muy severos con nosotros mismos.

A veces parece que no podamos tener el control sobre nuestras emociones. Como si fueran ellas la que mandan, que nos llevan a donde quieren. El diálogo interno que se establece en momentos como ese suele ser tan crítico como poco amable, lo que nos lleva a sentir emociones negativas como la depresión o el desánimo.


Ser consciente de que somos severos con nosotros mismos es el primer paso para poder cambiarlo.


Es posible entender, aceptar y cambiar las emociones negativas. Para ello debemos aprender a comunicarnos con ellas y conseguir mantenerlas a raya. Para desarrollar un mayor bienestar, es necesario aceptar los cambios de forma que nos sintamos cómodos con los enfoques nuevos del día día.

Cuando nuestra voz interior empieza a ser severa con nosotros mismos debemos hacer un esfuerzo por relajarnos. Sacar esa bondad que todos tenemos dentro. Se puede cambiar esa voz para que sea mucho más amable y compasiva, ya que la autocrítica y la culpa son obstáculos para estar atento al momento presente.

La toma de decisiones y la libertad de elección proporciona felicidad. Sin embargo, si reflexionamos sobre cómo vivimos actualmente, nos daremos cuenta de que durante el proceso, las sensaciones no son precisamente agradables. Surge la duda, la indecisión y el deseo de dejar las cosas para más adelante; después viene la comunicación severa con nosotros mismos y la culpa por no haber cumplido con las expectativas generadas, la insatisfacción y la voz interna que nos atormenta.

Incluso puede pasar que nos agobiemos pensando lo que pensarán los demás y no seamos capaces de tomar decisiones por ello. Si no abordamos estas situaciones, nos seguirán agobiando y nos impedirán disfrutar de la vida.

Debemos prestar atención a nuestras emociones para poder reducir la ansiedad y minimizar el proceso de rumiación. Cualquier decisión supone una renuncia, pero también una ganancia.


Suscribete para no perderte nada

Acepto la política de privacidad


 

,

Observar tus pensamientos para superar el pasado

Observar tus pensamientos para superar el pasado

Observar tus pensamientos para superar el pasado

Observa tus pensamientos como si nunca antes lo hubieras hecho, con cuidado, con detenimiento.  Observa el pensamiento como si fuera la primera vez que reparas en él. Es posible que cuando trates de capturarlo, desaparezca. No desesperes. Si persistes, te sorprenderás pensando y es en ese momento cuando podrás observarlo.

Voy a contarte cómo me ayudó a mí desarrollar esta capacidad.

Cada vez que veía a alguien sufrir o echarse a llorar, un sentimiento de pánico me invadía por completo y sentía la necesidad de salir huyendo. Estar en presencia de una persona que lo estaba pasando mal, me generaba un nerviosismo interior difícil de explicar.

Un día, estando con un amigo, este empezó a llorar por algo poco importante. Lo más sencillo hubiera sido consolarle y dejar ir ese mal momento. Sin embargo, dentro de mí empecé a sentir ese temor y ese miedo que me obligaba a escapar en lugar de ayudar.


De repente, ese mismo miedo empezó a tomar una forma determinada en mi mente. Cerré los ojos y traté de observar ese pensamiento con detenimiento.


La imagen fue haciéndose cada vez más clara y pude verme en el salón de la casa de mi infancia. Mi madre lloraba amargamente después de haber recibido la desgarradora noticia de la muerte de un familiar cercano. Yo estaba allí, observando su dolor y experimentando un sentimiento de culpa y vergüenza, como si de algún modo yo tuviese la culpa.

Entonces abrí los ojos, estaba empapado en sudor y con las manos temblorosas. Mi amigo aún seguía a mi lado, llorando. Sin embargo, algo había cambiado en mí. Me senté a su lado, le abracé y traté de consolarle de la mejor manera que pude.

Ese flashback me había revelado una verdad oculta para mí hasta ese momento. Gracias a haber podido observar mi pensamiento, descubrí que el miedo que me producía el dolor ajeno era en realidad un trauma personal no superado.  

El haberme dado cuenta de ésto y haberlo dejado espacio, observándo este pensamiento y sus emociones desde fuera, dándome cariño y rememorando lo que viví en el pasado, me ha permitido cambiar mi forma de actuar en el presente. A partir de ese momento, cuando veo sufrir a alguien, no arrastro una carga emocional negativa y soy capaz de observar la situación de manera objetiva. Tú también puedes hacerlo. Ábrete a ti, mira de frente a tus temores y sana las heridas que hayas podido recibir. Ser capaces de apreciar y mirar de cerca nos permitirá abrir nuestra mente.

 


Suscribete para no perderte nada

Acepto la política de privacidad


,

Los 6 beneficios de la meditación que te harán adepto del mindfulness

beneficios de la meditacion

Los 6 beneficios de la meditación que te harán adepto del mindfulness


La gente que practica periódicamente no necesita mucho tiempo para notar los beneficios de la meditació
n: reducen el estrés y la ansiedad , incrementando sus niveles de bienestar, construyendo relaciones más positivas usando la empatía, desarrollando una inteligencia emocional que le permite auto gestionarse ante cualquier experiencia. Las personas se sienten mejor alejándose de patrones tóxicos para acercarse a nuevos hábitos de gestión más saludables y constructivos.

Vivimos en una sociedad construida sobre el dinamismo y la actividad frenética. Y esto tiene sus pros, pero también sus contras. Según un estudio de SinfaSalud el 42% de los españoles sufre estrés con frecuencia.

Nos levantamos por la mañana y nada más abrir los ojos, empezamos a darle vueltas a algo que tenemos que hacer ese día o que pasó el día anterior. Entramos en un flujo de pensamientos que no acabará hasta que sea de noche y nuestra mente se duerma.

Este flujo de pensamientos la mayor parte de las veces no nos lleva a ningún sitio. Son simplemente ideas que rondan nuestra cabeza sin ningún objetivo salvo el de mantenerla atareada. Desayunamos sin saborear, vamos a los sitios sin darnos cuenta de por donde pasamos

Esta vorágine de reflexiones hace que pasemos una considerable parte de nuestro tiempo absortos. Sin prestar atención a nuestras vidas, sin vivir el presente.

7 problemas que no sabías que se podían solucionar meditando

Estos son algunos de los motivos por los que puedes darte cuenta de que necesitas tomar un cambio en tu vida y beneficiarte de los beneficios de la meditación:

  • Estar desmotivado
  • Una inadecuada gestión del estrés
  • La falta de concentración
  • La falta de autocontrol emocional y de conducta
  • Algunas dificultades comunicándonos con otras personas y siendo empáticos
  • La dificultad en la toma de decisiones sin caer en el agobio

Los beneficios de la meditación que has venido buscando

El piloto automático es el que no nos deja vivir la vida en su máximo esplendor. Saliendo de él con la meditación y el mindfulness conseguiremos:

  • Entrenamiento de la atención (mira el post que le dedicamos solo a esto). Con una mente focalizada y libre de distracciones alcanzaremos:
    • Mayor adaptación y gestión eficaz ante los procesos de cambio y flexibilidad para afrontar desafíos y dificultades.
    • Mejorar la calidad en la toma de decisiones
    • Incrementa y mejora el razonamiento verbal y la memoria, por lo que es una buena herramienta para ampliar las funciones cognitivas.
    • Incrementar el rendimiento y la eficacia laboral y académico al aumentar la concentración, la atención y la memoria.
  • Nos dota de las herramientas necesarias para construir relaciones interpersonales positivas. La práctica continuada de estas técnicas:
    • Hace a las personas menos críticas con los demás
    • Mejora su capacidad de escucha
    • Incrementa los niveles de empatía inteligente.
  • Meditar frecuentemente disminuye los niveles de lactato en sangre, reduciendo así los ataques de ansiedad. También se reducen los estados de estrés y agotamiento emocional (el llamado burnout) que dificultan el desempeño de las tareas y funciones de forma adecuada y saludable.
    • La reducción de estrés y la mejora en el control de las emociones tienen beneficios sobre el sueño.
  • Mayor conocimiento del yo. Utilizamos la atención entrenada para desarrollar una gran percepción de procesos cognitivos y emocionales. Observando estos procesos con mayor claridad y objetividad se consigue un profundo conocimiento de nosotros mismos que nos lleva al dominio del yo.
  • Disminuye la presión sanguínea y por tanto los dolores relacionados a la tensión. Alivia dolores de cabeza por tensión, úlceras, problemas musculares y de articulaciones.
  • Te hace más feliz. Aumenta la producción de serotonina que mejora el humor y el comportamiento.

Como conclusión podemos decir que meditar es la leche. Te hace desarrollar hábitos mentales útiles con los que notaremos una mejora general en bienestar, claridad mental, resiliencia, creatividad, comunicación interpersonal, regulación emocional,  liderazgo y productividad.  Además, también se desarrolla tu intuición.

 

¿Y tú, ya meditas? Comparte este post para que todo el mundo se pueda disfrutar de los beneficios de la meditación.  ¡Hazlo por ellos!

 


Suscribete para no perderte nada

Acepto la política de privacidad


 

,

APRENDER A OBSERVAR LOS SENTIMIENTOS Y PENSAMIENTOS

Aprender a observar los sentimientos y pensamientos.

Ponerte a hacer algo, te exige tener un objetivo con un principio y un fin. Cuando ponemos el foco en algo, pueden aparecer pensamientos y emociones que nos distraen la tención. Impulsos que invaden tu mundo tienen un efecto directo sobre tu energía y tu capacidad. Hay que aprender a observar los sentimientos y pensamientos que tenemos en cada situación.

Estar muy atento a aquellos pensamientos y el estado emocional que nos encontramos nos permite aprender a observar los sentimientos. Nos apegamos demasiado a aquello que sentimos como positivo y cómo queremos huir de aquello que valoramos como doloroso.  Lo que nos viene a la mente mientras que hacemos una cosa nos permite observar la carga emocional que conlleva. Y el hecho de permitir esa carga, vivirla, aceptarla y procesarla hace que no se produzca una repetición tan constante de esos pensamientos.

El mero hecho de observar lo que sucede nos permite, sin entrar en piloto automático, habitarlo, procesarlo para poder continuar haciendo esa tarea que nos hemos propuesto.

Aprender a responder estas reacciones de nuestro yo de forma efectiva y eficiente es un ámbito muy poderoso. Cualquier tipo de incomodidad emocional nos suele parecer algo difícil que nos hace querer huir. Reírnos de esta situación y decidir seguir adelante observándola nos va a permitir conocer la verdad.

Aprender a observar los sentimientos de miedo, de decepción, de celos…, si lo abordamos con la actitud de que es una oportunidad para conocernos más y para liberarnos, hará que volvamos de nuevo a conectar con el presente.

Por fortuna ha aparecido nuestro gran maestro, el conflicto emocional, y nosotros estamos ahí en ese momento para escucharnos. Abrirnos a estas situaciones límite en las que inesperadamente nos encontramos, es la llave para de nuevo volver a poner el foco en lo que estamos haciendo.

Habitar el cuerpo, sentir la sensación que nos transmite la postura nos puede ayudar como anclaje para volver a estar en el momento presente.

Todos estos hábitos te permitirán estar durante ese momento en un estado de serenidad, en el que encontrar el punto de equilibrio. Podrás de esa forma resolver pequeños asuntos que te distancian de ese foco. Dejarás de correr de un lado para otro.

La idea es entrar en un estado de conciencia, donde sentir serenidad, calma y estar conectados. Con la naturaleza de la realidad que sitúa nuestra propia identidad en un todo mayor que nuestro yo definido por nuestro cuerpo. Ese saber interior nos hace sentir que los límites del cuerpo solo son un conjunto temporal de experiencias que construyen la noción de un yo. Éste “yo” está creado por la cultura en la que hemos vivido y por la educación de nuestra vida familiar y de nuestro entorno. Nos pensamos que ese “yo” está confinado a un tiempo limitado que normalmente suele durar entre 80 y 100 años. Pero estamos abriendo y ensanchando esté yo definido corporalmente para que abarque una realidad más plena más potente. Nos convertimos en ese flujo de energía en información que lleva fluyendo a través de nosotros millones de años.

A medida que te preparas y te sensibilizas para ser capaz de evaluar y procesar adecuadamente cualquier momento que estás viviendo aumentas tu madurez para hacerlo con resultados cada vez mejores.

Aprender a observar los sentimientos, incluso modificar esa energía o esa información de nuestra experiencia mental y corporal, nos va a generar estados integradores. Estos estados nos van a proporcionar; energía, estabilidad, capacidad de adaptarnos y mucha flexibilidad. Alcanzando unos estados más elevados de complejidad y de armonía con aquello que estamos haciendo en ese momento.

Responderte a una pregunta como: ¿Qué es aquello que me viene a la cabeza repetitivamente q tiene una carga emocional fuerte mientras que estoy haciendo esto? Te ayudará a no perder el rumbo.

Te dejo una meditación para terminar (clic aquí).

¡Comenta este artículo y comparte!

 

Suscribete para no perderte nada

Acepto la política de privacidad