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Dirigir un equipo de personas conlleva una gran responsabilidad

Dirigir un equipo de personas conlleva una gran responsabilidad

Dirigir un equipo de personas conlleva una gran responsabilidad

Creo que lo mejor que se puede aportar a una sociedad es cuidar de los tesoros que alberga: las personas. Impulsándolas y tratando de que vivan el presente con la mayor intensidad posible, para que se conviertan en una promesa de futuro.

Las personas despiertan emociones únicas en las demás. Hay momentos en que sus gestos, su inocencia o su alegría sincera pueden conmovernos, como ninguna otra cosa en el mundo es capaz. Estar con una persona es una experiencia preciosa.

Dirigir personas conlleva una gran responsabilidad y, puedo decir, casi seguro de no equivocarme, que es el acto más trascendental en la vida profesional de uno mismo. En mi opinión, es posible alcanzar la plenitud laboral viendo crecer, desarrollarse y descubrirse a las personas de tu equipo. Cuando estas se desarrollan profesionalmente, de forma sana, algo se llena dentro de mí.

Pero, por supuesto, dirigir un equipo no es fácil. Un buen responsable de equipos debe conseguir que el cerebro de las personas con las que trabaja sea autónomo. Consiga sus metas de manera independiente y se sienta bien consigo mismo.


Normalmente, las personas que deben dirigir un equipo, no han recibido ninguna formación sobre cómo ayudar a sus colaboradores en este proceso de desarrollo.


Si puedo ayudaros con mi experiencia personal, os diré que me ha ayudado mucho el ejercicio constante de la meditación. La práctica de la apertura y la presencia consciente, observándome a mí mismo sin reaccionar. Para ser capaz de reconocer la importancia de la experiencia en el día a día, en cada momento.

Sinceramente, creo que acompañar a las personas es importante. Hoy, desde primera hora he estado al lado de una persona del departamento de administración. En esta ocasión, permitidme que me reserve su nombre, ya que es una persona sumamente discreta y creo que agradecerá este detalle.

Pues bien, como os decía, hoy he estado acompañando a esta persona en sus tareas. He estado observándola y haciéndole preguntas sobre cómo puede ser más productiva. Cómo podría reducir los tiempos en sus procesos y cuál es la relación que tienen sus tareas en el resto de la empresa. Tal vez os sorprenda, pero esta persona ha conseguido ser hoy mucho más productiva que otros días. Gracias a la reflexión que ha tenido que hacer a causa de mis preguntas. Ha logrado ahorrar casi una hora de tiempo a lo largo de toda la mañana. Este tiempo extra le ha permitido asistir a una formación para un proyecto nuevo. En el que ha encontrado cabida y al que va a empezar a dedicarse a partir de ahora.

Esta persona se ha sentido mucho más motivada. Ha sido capaz de comprender la importancia de su labor dentro de la empresa y ha aumentado la autoconfianza. Porque se ha dado cuenta de que puede ser mucho más productiva y de que puede alcanzar nuevas metas por sí misma.

Yo, por mi parte, también me he sentido muy satisfecho. Como os comentaba, el mayor éxito profesional para mí es ver cómo crecen y se desarrollan de forma sana los trabajadores. Dirigir un equipo de personas conlleva una gran responsabilidad. Para llevarlo a cabo he tenido que ser capaz de conectar con esa personas. Para ello, ha sido necesaria una comunicación sincera y una clara intención de ayudarlas.

Finalmente observarme a mí mismo y conociéndome internamente me ha permitido descubrir nuevas maneras de comunicarme. Ayudar a los demás y guiar, conociéndome a mí mismo y abriendo la mente a todo tipo de situaciones.


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