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Descubrir otra realidad para una comunicación más efectiva

Técnica buenísima para afrontar mejor el estrés y estar más saludable

Descubrir otra realidad para una comunicación más efectiva.

 

¿Y si lo que entendemos por realidad fuese tan solo una ilusión colectiva? ¿Y si toda nuestra forma de vivir no fuese más que una prisión donde vivimos subyugados por una super estructura que nosotros mismos alimentamos? ¿Por qué no tenemos una comunicación más efectiva ? ¿Te lo has planteado alguna vez?

Seguro que sí. Y si nunca lo has pensado así, al menos permíteme creer que te has dado cuenta de que algo no funciona, de que, tal vez, las cosas no sean como nos las habían contado.


No conocemos otra realidad que el encierro, por eso no nos planteamos liberarnos


Vivimos en una prisión imaginaria que nosotros mismos, seres adormecidos, mantenemos en pie. Estamos domesticados. Estamos atontados. Somos prisioneros y no queremos liberarnos. ¿Por qué?

Hemos nacido en esta cárcel y no conocemos otra realidad. Somos esclavos pero, al no saber que existe la libertad, no nos planteamos rebelarnos para tratar de liberarnos. Y, siendo sinceros, tal vez sea más cómodo vivir en esta ilusión conocida, en la cual ya conocemos las normas y donde no tenemos que hacer nada para habitarla.

Esta falsa comodidad, también hace que no lleguemos a estar felices. Hemos visto la puerta de la cárcel, pero no queremos abrirla. Nos da miedo el cambio. Algo nos dice, que detrás de ella, existe una realidad llena de posibilidades, pero también que trae consigo una gran responsabilidad y un esfuerzo personal.

En esta realidad por descubrir, las normas aprendidas en el encierro ya no son vigentes, y nuestros actos solo están guiados por nuestro propio albedrío. La súper estructura deja de guiarnos y ya no se la puede responsabilizar de nuestros actos. Somos libres. ¿Por qué nos da tanto miedo?

Hemos estado sufriendo un proceso de domesticación desde el momento mismo del nacimiento. Nos han enseñado que los demás son el enemigo, que nosotros mismos lo somos. Es una guerra. Es un mundo de conflicto y supervivencia donde solo el más fuerte vencerá.

En este tipo de realidad, se nos hace imposible alcanzar la paz y la tranquilidad. El ego nos hace estar siempre a la defensiva. Nos enfrenta con cualquier posibilidad de reconciliación o de confiar en el prójimo.

Si os digo la verdad, siempre había notado que algo fallaba, que algo no iba bien en nuestra forma de vivir. Tras años de meditación y de tratar de conocerme a mí mismo, he sido capaz de abrir los ojos. Estoy despertando de una ensoñación y estoy conociendo el mundo real a la vez que me voy conociendo a mí mismo.

El despertar no tiene vuelta atrás. Analizar nuestras creencias e ir liberándose de capas es un proceso sin retorno para salir de la prisión.

Cada vez hay más personas buscando esta liberación. Y somos nosotros, los que ya hemos abierto los ojos, quienes debemos ayudar a guiarlos para ingresar en la verdadera naturaleza humana.

Tantas veces vivimos ofuscados, tantas nos sentimos bloqueados y no podemos liberarnos nosotros mismos. Por suerte, la bondad, el amor y la empatía son cualidades de las personas liberadas que nos tienden una mano para salir del atolladero.

A mí mismo también me ha pasado. No hace mucho, me encontraba inmerso en un proyecto bastante grande. Llevaba más de tres semanas trabajando en él, inmerso en desarrollarlo y en gestionar la presión que me estaba generando.

 


Tener una comunicación más efectiva me ha servido para poder gestionar situaciones difíciles


 

Durante este tiempo, tuve que tomar muchas decisiones y superar muchos obstáculos. Me tuve que ir haciendo muchas preguntas a mí mismo para ir desbloqueando situaciones, hasta que llegó el momento en que me sentí bloqueado. Llegado a este punto, me di cuenta de que lo que debía hacer era pedir ayuda, por lo que decidí involucrar a otro responsable en el proyecto.

Yo estaba en un momento en el que me había tenido que escuchar mucho a mí mismo para entender que me estaba afectando incluso a mi salud. Y así es como se lo transmití a esta persona.

Tuve que hacer uso de una comunicación más efectiva para convencerle de que me prestase la atención que necesitaba, y para que entendiera la importancia del proyecto.

Este otro responsable, Javier, se ha comunicado conmigo de una forma muy efectiva, también. Ha entendido la importancia de lo que le estaba planteando y, no solo ha decidido involucrarse, sino que me ha ayudado a desbloquearme, haciéndome una serie de preguntas para conseguir que yo mismo llegue a la solución.

Tanto Javier como yo, en esta situación, hemos sido personas que hemos conseguido vivir al margen del ego. Hemos logrado tener una comunicación más efectiva y ahora trabajamos en equipo, sacando adelante un proyecto importante.

 


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