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Cómo darte cuenta de que has desconectado contigo mismo y con los demás

Cómo darte cuenta de que has desconectado contigo mismo y con los demás

Cómo darte cuenta de que has desconectado contigo mismo  y con los demás

Mi reflexión de hoy es acerca de cómo darte cuenta de que has desconectado contigo y de que lo que estás tomando como verdadero, tal vez no lo sea tanto. Empezaré contando una historia.

Había una vez, un grupo de personas que vivían encerradas en una caverna. Estas personas llevaban siendo prisioneras en la cueva desde su nacimiento. Estaban inmovilizadas por decenas de cadenas, que las obligaban a mirar únicamente hacia la pared que se encontraba al fondo de la gruta.

Detrás de ellos, había una hoguera que les mantenía calientes, y que proyectaba en la pared, las sombras de los objetos que había en el exterior. Las personas que allí habitaban, tenían estas sombras como su realidad verdadera. Era lo que habían visto desde siempre y no se cuestionaban que las cosas pudieran ser diferentes.

Un día, no me preguntéis cómo, uno de los prisioneros consiguió liberarse y escapar, logró salir de la cueva. Tras el deslumbramiento inicial, pudo observar cómo eran las cosas realmente. Esta persona se dio cuenta de que, durante toda su vida, había estado tomando por cierta la mera sombra de cada cosa.

Decidió entrar de nuevo en la gruta para tratar de explicar a sus compañeros lo que había descubierto, para tratar de liberarlos…


Estamos domesticados, se nos niega nuestra propia naturaleza, nuestro impulso de vida


Tal vez os suene esta historia que os estoy contando, es el conocido mito de la caverna de Platón. A través de esta alegoría, el filósofo griego trataba de explicarnos una realidad en la que aún seguimos inmersos. Al igual que ocurría con los habitantes de la caverna, nosotros también vivimos prisioneros en un mundo de ilusiones; somos esclavos de una sociedad gobernada por el ego, aunque no lo sabemos. Estamos domesticados, se nos niega nuestra propia naturaleza, nuestro impulso de vida.

En la cárcel mental en la que vivimos, nos hemos convertido en depredadores de nosotros mismos y de los demás. Pasamos por encima del otro, a toda costa, para alcanzar objetivos que no son reales, para alcanzar metas que no nos hacen felices y que no necesitamos. Hemos perdido el vínculo con nuestros semejantes y con nosotros mismos. ¿Cómo darte cuenta de que has desconectado contigo?

Esto no siempre fue así, la condición natural de las personas es vivir desde el amor. Y, precisamente porque la paz y la armonía son condiciones inherentes al espíritu humano, las buscamos continuamente aunque no seamos conscientes de ello. Por más metas que vayamos alcanzando, siempre parece haber algo que nos falte. Esto, en parte es culpa de nuestro ego salvaje, que siempre quiere más. Pero también ocurre, porque lo que realmente queremos alcanzar es la paz espiritual, la conexión con nosotros, con los demás y con el universo.

En la empresa, en el departamento comercial, me encontré el otro día a Sofía. Ella es una persona sonriente que, si le preguntas, nunca te dirá que se encuentra mal o que las cosas no le estén yendo bien.


El cambio da miedo, pero es el primer paso para empezar a vivir de forma plena


Sin embargo, cuando la vi, pude darme cuenta de que había algo que la perturbaba, que no la dejaba ser feliz. Es importante observarse a uno mismo y observar a los demás. Cuando tienes a alguien en tu equipo y le escuchas atentamente, no solo la voz, sino los gestos, las emociones, puedes ser capaz de ayudarle eficazmente.

Estuve tratando de apoyarla, de animarla y de motivarla; le hice preguntas para que fuera capaz de ir desgranando sus emociones y entendiéndose un poco más a ella misma. Al salir de esta situación, Sofía se ha sentido más liberada y ha habido un cambio bastante positivo en ella.

Uno no puede liberarse de ser esclavo si no sabe que lo es. Afortunadamente, cada vez más personas se están dando cuenta de que viven atrapados y están eligiendo despertar. El cambio da miedo, salir de la rutina da miedo, pero es el primer paso para empezar a vivir de forma plena. Debemos romper nuestras cadenas y vivir desde las leyes del amor. Ha llegado el momento de darte cuenta de que has desconectado contigo y volver conectar. El despertar está cerca y no tiene vuelta atrás.

 


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