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DA SENTIDO A LO QUE HACES

Da sentido a lo que haces. Concentrando la mente en el problema en cuestión.

Cuando conocí la filosofía de trabajar con objetivos, cambio radicalmente mi motivación y mi forma de funcionar. Cuando uno da sentido a lo que hace, siente que tiene un rumbo, siente que no está a la deriva. Con esto no estoy diciendo que se cree una forma de vida, es una forma de adaptarse a una situación que nos plantea actuar con eficacia y precisión. Te propongo centrarte en los hechos de una forma deliberada y puntual, pero te propongo que lo hagas de forma temporal.

Concentrando la mente en el problema en cuestión, nos sentimos seguros de nosotros mismos, tranquilos y centrados en aquello que queremos hacer, con compostura. Observándonos veremos que en esta clase de situaciones, ponerse nervioso o identificarse demasiado con el problema o conflicto que estamos tratando de solucionar, no es algo positivo para mantener la atención en aquello que debemos hacer. Sin embargo también cuando nos observamos mientras hacemos las cosas, conectamos con nuestra vida interior, no sintonizamos con nosotros y con aquello que estamos haciendo. Con este mecanismo ganamos una riqueza que nos ayudará a conocernos en profundidad y conectarnos con nuestro talento y creatividad.

Dar sentido a lo que hacemos con un objetivo, es una referencia, un punto de mira, te ayuda a poner el foco. Tanto si luego se consigue como si no, es algo irrelevante. Saborear el proceso de tratar de conseguirlo es el verdadero éxito. Podemos tener un efoque en el presente, como ser conscientes de las sensaciones en el estómago cuando nos encontramos una dificultad en el camino y el torrente de emociones que se nos disparan en el cuerpo. Interpretando este momento de observación de nosotros mismos, podemos concluir que estamos ante un nuevo desafío y que nuestras creencias nos están lanzando mensajes que a su vez acompañan emociones. Sea lo que sea lo que descubramos, a medida que la vayamos explorando veremos que no hay nada sólido a lo que aferrarnos. No es más que una energía despierta en el vacío.  Cuando dejamos de resistirnos a esas emociones nuestra identidad empieza a deshacerse por completo y será en ese momento cuando aparezca nuestra intuición, nuestro talento, nuestra creatividad para ayudarnos a avanzar.

Los objetivos que te plantées son tuyos, observa que te hacen sentir, puedes modificarlos, cambiarlos, descartarlos. Dedícales tiempo, son parte de tí, están conectados con tu interior. Da sentido a lo que haces y pregúntate a menudo ¿ Qué pasaría si los consiguieras ?

Es posible que cuando te sientes a dedicarle tiempo a éstos objetivos. Tengas la oportunidad de observar tu pereza y saborees esa cualidad. Puede que observes el miedo a las dificultades, la vergüenza de sentirte tan vulnerable e inseguro, la poca claridad que tienes en ese momento en tu mente. Verás como necesitas contarte historias para salir de esa situación. Pero si aguantas observándolas dejarás de creértelas y entenderás que todo esto que nos pasa es algo más común en las demás personas de lo que nos imaginamos y si seguimos observándolas sin identificarnos con ellas, pero aceptándolas como cualidades vivas maravillosas experimentándolas tal como son, es muy probable que nuestro interior se transforme y evolucionemos a algo más completo, más adaptativo y preparado.

 

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