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Las expectativas condicionan mi vida, cómo domarlas con el mindfulness

Las expectativas condicionan mi vida, cómo domarlas con el mindfulness

Las expectativas condicionan mi vida, cómo domarlas con el mindfulnes

 

Hoy siento que debo hablaros de algo que no nos deja disfrutar de los momentos o de los actos que realizamos. Estoy hablando de cómo las expectativas condicionan mi vida. Tenemos expectativas acerca de casi todo en nuestra vida, expectativas buenas y expectativas malas, pero siempre suelen ser bastante exageradas.

A lo largo de todo este tiempo, os he estado hablando de la importancia de vivir el presente y de disfrutar ahora, del ser y del estar. De lo importante que es tomarse momentos para observarse a uno mismo y tratar de comprender las emociones y sensaciones que nos invaden en determinadas situaciones.

Muchas veces, tenemos expectativas negativas para prevenir posibles desgracias o para evitar que nos hagan más daño del que estamos dispuestos a recibir. Una persona con una idea negativa de sí misma, suele tener unas expectativas muy negativas también: “nada me sale bien, me va a ir fatal, no hago nada bien….”

Realmente, el bien y el mal son conceptos tan relativos que pueden ser modificados en cualquier momento. Pero, ¿por qué os cuento todo esto?

El otro día, estaba luchando, avanzando con un proyecto, tratando de descubrir cuál podría ser el siguiente paso a realizar. En concreto, estábamos trabajando con un cliente para desarrollarle toda su estrategia de venta online. Un proceso largo en el cual debíamos ir descubriendo qué estrategias tomar para encontrar su público objetivo y qué pasos dar para implementar esas estrategias.

De repente, cuando había bajado a la calle para comprar algo, me vino a la mente una idea genial. Descubrí el camino para desarrollar sus redes sociales y llevarlas en una dirección mucho más potente.

Al venir esta idea a mi mente, se produjo en mí una ilusión desproporcionada, una reacción extremadamente positiva, porque esa idea era la solución que llevábamos semanas buscando.

 


Las expectativas condicionan mi vida y me hacen sentir emociones exageradas


 

Y aquí es donde vuelvo a hablaros de las expectativas. Este sentimiento de ilusión desproporcionado vino dado, precisamente por las expectativas que tenía puestas en que esa idea fuese la estrategia definitiva para nuestro proyecto.

A veces ocurren este tipo de situaciones, con esta exaltación y esta emoción, pero que luego, realmente, cuando pasan las cosas de verdad, la experiencia no resulta ser tan positiva como la habías imaginado. Esto suele ser culpa de las expectativas.

Es interesante observase a uno mismo en estos momentos, ya que se pueden descubrir cosas muy interesantes. En este torbellino de emociones en el que me vi inmerso, además de la exaltación, también se produjo un poco de ansiedad, e incluso de miedo. Miedo por no saber si iba a ser capaz de poner en marcha la idea que había tenido, o por no saber si podría dar los siguientes pasos y si todo ello funcionaría. Miedo por ver que las expectativas condicionan mi vida.

Después de tener la idea, subí de nuevo a la oficina, con ese pensamiento rondando mi mente sin querer abandonarla. Una incertidumbre algo dolorosa que necesitaba seguir notando para acabar de darle forma. Pero no podía concentrarme en ella porque no podía verla con perspectiva.

 


Gracias a la meditación he conseguido dar amplitud a las situaciones desproporcionadas y volver al equilibrio


 

En ese momento, es cuando tuve que parar unos instantes para hacerme preguntas y observarme. Quise saber qué haría la persona que más admiro ante esa situación, o qué le aconsejaría a un amigo que estuviera en esta tesitura. También me pregunté qué podría pasar si realmente este reto tuviera solución y cuáles podrían ser los siguientes pasos.

Todas estas preguntas, generaron en mí una vorágine de sentimientos y emociones que me habrían resultado muy difíciles de gestionar si no hubiera sido por el mindfulness.

Gracias a la meditación, fui capaz, poco a poco, de darle amplitud a la situación y de volver a un estado de equilibrio. Donde poder poner en marcha todas estas ideas nuevas que habían surgido.

Con todo esto, no quiero que pongáis demasiadas expectativas en el mindfulness. Las expectativas son lo que realmente nos impide sacar jugo de cada situación. Si tengo una expectativa sobre algo y no se cumple, me sentiré decepcionado; mientras que si sí se cumple, solo disfrutaré por la expectativa y no por el logro en sí.

Hay que vivir en el aquí y en el ahora. Disfrutar de cada cosa por lo que es y por las sensaciones que nos produce en ese momento, no por lo que conseguiremos con ella.

Sé que las expectativas condicionan mi vida y está en mi mano no permitírselo. Con el mindfulness pasa lo mismo, no lo practiques buscando una solución a tus problemas, una píldora mágica contra la ansiedad o la depresión. Conócete a ti mismo y siente el momento presente.

 


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