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Qué es divagar y por qué nos complica la vida

Qué es divagar y por qué nos complica la vida

Qué es divagar y por qué nos complica la vida

Divagar es el estado natural de la mente humana. Así lo aseguran distintos estudios científicos realizados a lo largo de principios de este siglo. Pero qué es divagar. Por divagación, entendemos esos momentos en que, aunque estemos haciendo algo, un porcentaje de nuestra mente está en otro sitio.


Divagar es un estado natural de la mente que, sin embargo, nos hacer tremendamente infelices.


Estos estudios, han llegado también a la conclusión de que, aún a pesar de ser un estado natural de la mente, la divagación nos hace tremendamente infelices. La divagación abre la puerta a los miedos psicológicos.

Los animales, por ejemplo, al no tener ese pensamiento racional, no saben qué es divagar. Se preocupan de cazar cuando tienen hambre y de dormir cuando están cansados. Solo tienen miedo cuando existe algún peligro real que les acecha. Quien no piensa no tiene miedo, al menos no tiene miedo psicológico. Es un miedo creado sobre expectativas hipotéticas: qué va a ser de mí, qué van a pensar, etc.

La divagación de la mente hace que nos sintamos desubicados, descolocados por completo. Creo que mucha gente recurre a las drogas porque quieren parar esta divagación continua. Quieren colocar su mente en un estado de congruencia. No estoy diciendo que debamos recurrir a las drogas, ni mucho menos. A lo que me refiero es a que debemos aprender a alcanzar esos estados sin necesidad de sustancias, a través de la meditación.

La divagación es un subproducto del pensamiento y, a su vez, el miedo psicológico lo es de la divagación. Como seres humanos, deberíamos poder estar viviendo con la mente centrada. Sin embargo, nos dejamos arrastrar por el miedo, hasta que este se apodera de nuestras vidas y nos impide vivir con congruencia


Gracias a la meditación he conseguido entender qué es divagar y he podido liberar mi mente.


Después de años de meditación y de observarme a mí mismo, he conseguido frenar la divagación en un porcentaje muy alto. Podría llegar a decirse que me he liberado. No sé si del todo, pero me gusta pensar que sí.

Para que me entendáis, cuando hablo de liberarse, hablo de dejar atrás los miedos psicológicos. No dejarse gobernar por ellos y por el ego, tener una mayor flexibilidad mental, en definitiva, de estar humanizado.

A mí me gusta trabajar haciendo preguntas a las personas para ayudarlas a descubrir cómo ser más productivos, cómo enfrentar sus miedos, qué pueden aportar la empresa, qué haría una persona a la que admiran ante proyectos o situaciones similares, etc. Sin embargo, hay personas con las que es fácil hacerlo de esta manera, y hay que estar muy atento para saber diferenciarlas.

Quiero contaros el caso de Patricia, una compañera del departamento de recursos humanos. Con ella, me he encontrado uno de estos casos en los que hacer preguntas me resulta muy difícil, ya que sus respuestas siempre suelen ser muy abstractas, o incluso llega a contestar cosas diferentes de las que pregunto.

Esta situación me genera un gran vaivén emocional, ya que no sé si ella no me está escuchando, si no es capaz de reflexionar sus respuestas o qué es lo que ocurre. A su vez, creo que ella debe sentirse desconcertada, ya que no acaba de aclararse, y que debe tener muchas cosas a la vez en la cabeza que impiden que se pueda concentrar.

Creo que debo tener mucha más paciencia con ella y seguir trabajando para ayudarla a observarse a sí misma y a tener una conversación más efectiva. También pienso que debo adaptar mi comunicación para conseguir llegar hasta ella y guiarla para que sea capaz de reflexionar profundamente, tanto en las reuniones como con ella misma. Estoy seguro de que, entendiendo qué es divagar y dejando atrás el ego, podremos implementar la comunicación, y esto nos va a permitir avanzar mucho más a todos.


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