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Atención a la respiración, observar el estado emocional

Cerramos los ojos y prestamos atención a la respiración

Con un anclaje en la respiración observamos la postura. Tenemos una postura que nos permita mantenerla estable, nos mantenga despierto, que no nos cueste trabajo mantenerla, que nos resulte cómoda. con la espalda recta. Nos paramos a observar las sensaciones que sentimos en el cuerpo en esa postura podemos relajar los hombros, sentir la espalda, sentir la silla en los muslos, el suelo en los pies

Hemos parado para observarnos, somos observadores en este caso del cuerpo, observa si hay alguna emoción como la ansiedad, el nerviosismo. Puede ser algo lógico después de venir del día a día de hacer cosas. Observa si hay algún tipo de emoción. No la juzgues y busques su razón. Solo observaba y déjala estar. Somos observadores de esa emoción. de esas sensaciones en el cuerpo, que hace que podamos tener algún músculo más contracturado. Nos estamos observando el cuerpo las sensaciones, y las emociones. No tenemos prisa, cuando somos el observador estamos en calma, en paz, podemos observar los nervios, las prisas, la ansiedad, pero no somos eso, somos el que observa esas sensaciones, las habitamos no huimos de ellas, pero somos observadores de ellas.

Observamos la respiración en el estómago y vamos a utilizar la observación de la respiración para calmarnos, para calmar la mente, el cuerpo. Y para ello lo único que tenemos que hacer, es observar, observar la respiración

Cuando nos vayamos observamos que nos hemos ido, y sin juzgarnos ni criticarnos volvemos de nuevo a observar la respiración.

Sentimos la respiración en el estómago, no lo visualizamos, solo lo sentimos.

Observa también los espacios que hay cuando acabas la inspiración o cuando acabas la espiración.

nos relajamos con la espiración y con la inspiración nos concentramos más en la respiración. La observamos con más detalle.

si nos vamos en algún momento, volvemos de nuevo a observar la respiración.

Volvemos ahora a observar de nuevo el estado emocional que nos encontramos. Sin ninguna expectativa. Podemos observar las sensaciones de inquietud si las hay o de tranquilidad, De ansiedad o de serenidad si las hay. Somos el observador, cualquier sensación es digna de ser sentida. Hay espacio para cada una de ellas. Pero no somos ella, somos aquel que observa. Nuestro espacio de observación es infinito y cabe mucho. Igual que hemos mantenido la atención en la concentración la mantenemos en nuestro espacio emocional. La idea es observarnos, sin juzgarnos como bueno o malo. Simplemente observándolo. Sin huir.

Seguimos prestando atención a la respiración, la relajamos.

Ahora nos preparamos para aterrizar de nuevo, para ir saliendo de la meditación, pero con calma, con tranquilidad. Vamos a inspirar y espirar tres veces más profundamente.

Ahora vamos a ir moviendo los brazos las piernas. Siendo consciente del movimiento. y ahora antes de abrir los ojos, te propongo que mantengas las observación en tí en tu día a día. Preguntarte, como me siento y pararte a observarte.