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Ser sincero conmigo descubriendo cómo soy realmente

Ser sincero conmigo descubriendo cómo soy realmente

Ser sincero conmigo descubriendo cómo soy realmente

¿Quién sabe quién eres tú? ¿Quién sabe por qué has hecho esto? Muchas veces, ni siquiera nosotros sabemos por qué hacemos algo. Y aún así, todavía somos capaces de pensar que los demás sí lo saben y tratamos de agradarles a toda costa.  Pero no, nadie puede saber más de ti que tú mismo. Ni siquiera tus padres, o tu pareja, o el psicólogo. ¿Cómo van a decirte ellos qué es lo que tú sientes, qué es lo que hay en ti?. O ¿Qué es lo que quieres vivir en ese momento? Ser sincero conmigo descubriendo cómo soy realmente es fundamental para poder alcanzar la felicidad, para poder vivir.

El otro día, estábamos acabando la jornada cuando Nerea, una comercial, me dijo que quería hablar conmigo de manera informal, al margen de la oficina. Le pregunté si necesitaba privacidad y, cuando me dijo que sí, entramos a charlar a mi despacho. Nerea había entrado hace apenas seis meses en la empresa. Y los primeros meses le costó mucho alcanzar el ritmo de ventas. Yo la he estado apoyando desde un principio, ayudándola, ofreciendo formaciones, apoyándola y escuchándola. Y ella, poco a poco, gracias a sus recursos y a sus habilidades, ha ido reaccionando. En ocasiones, me he llegado a plantear su continuidad, debido a que no avanzaba como necesitábamos. Sin embargo, en estas últimas semanas, está resultando ser la mejor vendedora.

De lo que Nerea quería hablarme, es de que necesitaba más apoyo por mi parte en esta nueva circunstancia. Al haber mejorado en sus resultados, y al tener yo muchas otras cosas de las que preocuparme, me había alejado y la había dejado más suelta. Pero ella seguía necesitando mi apoyo también en los éxitos y le quería que la acompañase un poco más.

Esta situación me hizo reflexionar y pensar que sí, que algo de razón tenía. Al irle bien las cosas, había decidido alejarme para que fuera independizándose y madurando como profesional. Pero lo había hecho demasiado y eso había causado una sensación de aislamiento en ella. Me observé a mí mismo para tratar de entender por qué había llegado a esa situación, qué quería transmitirle exactamente a Nerea con mi manera de actuar.

Muchas veces, tomo algunas decisiones de manera automática, sin pararme a analizar cada una de ellas.


Sin embargo, a través de la observación, puedo ser sincero conmigo. Descubriendo cómo soy realmente y humanizar mi comportamiento, y comprender a los demás.


Por su parte, Nerea, también debió realizar un gran trabajo de observarse a sí misma para venir a hablar conmigo y entender qué estaba haciendo que se sintiera mal, aún a pesar de estar consiguiendo buenos resultados profesionales.

Gracias a este trabajo de observación diaria, intento reconducir situaciones como la que os estoy contando. Intento entender qué hacer para cubrir mis necesidades y las de las personas que me rodean. Este entendimiento viene de dentro de mí, nadie más puede decirme cómo pensar, viene de escuchar, de meditar.

Casi todo el mundo busca dar una buena imagen hacia fuera. Sin embargo, cuando te observas, dejas de darle tanta importancia al qué dirán y buscas ser feliz. Sentirte a gusto con lo que haces.

Como seres humanos, vamos encaminados a desarrollarnos como personas. Cada vez más vamos en esa dirección. Hacia un mundo donde las personas hagamos lo que realmente queremos, no lo que nos diga la sociedad, la familia o los amigos. Seremos personas que se escuchan, que se miran y que puedan decir que soy sincero conmigo descubriendo cómo soy realmente.


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