Hoy quiero hablaros de una técnica que estoy realizando últimamente para afrontar mejor el estrés. Consiste en parar durante pequeños momentos a lo largo del día para observarme.
En estos momentos de los que os hablo, observo mi respiración, mis emociones, las sensaciones que tengo en ese momento… Y, me he dado cuenta de que percibo muchas sensaciones de nerviosismo o de ansiedad.
Pienso, que es importante permitirse estos descansos para tomar conciencia del momento presente. Evitar ir corriendo siempre de un lado a otro con el piloto automático conectado, que es lo que nos pasa a la mayoría de nosotros.
Cada vez que estamos viviendo en automático, nos perdemos momentos preciosos de nuestra vida. El hecho de estar llevando a cabo alguna rutina y tener la mente puesta en otro sitio, nos impide conectar con lo que estamos haciendo. Dejamos de ser conscientes del propio acto que realizamos.
Esto de lo que os hablo es algo tan habitual, que seguro que os podéis sentir identificados en alguna medida. Yo mismo me he visto en infinidad de situaciones. Devorado por la prisa y los nervios, enviando un correo mientras estoy pensando en la reunión que voy a tener después. Me he visto tratando de implementar un proyecto, sin realmente poder centrarme en ninguna de las cosas que estaban rondando mi mente.
No me gusta pensar que mi vida va pasando en automático. Por eso, he decidido hacer estos pequeños parones para escucharme a mí mismo y afrontar mejor el estrés. Suelo hacerlos durante el día, entre medias de las tareas de la oficina, o en los trayectos de ida y vuelta hacia casa.
Puedo deciros que, estos instantes de escucharme a mí mismo cada día, me están permitiendo afrontar mejor las situaciones de estrés y aquellas que me generan picos emocionales.
He conseguido gestionar emociones que, antes de empezar con estas pequeñas meditaciones, solían superarme.
Os pongo como ejemplo un inconveniente que surgió hace unos días en la agencia. Un cliente importante había decidido dejar de trabajar con nosotros por causa de un malentendido con una persona del equipo comercial. La noticia me había generado un pico emocional, tanto a mí, como al comercial implicado.
Sin embargo, gracias a este trabajo de observación, fui capaz de ver el problema desde la distancia y de ponerme en la piel de cada uno de ellos. A modo de resumen, os diré que conseguí reconducir la situación de manera positiva y que. Tanto el proyecto como las personas implicadas, dieron un paso adelante en su relación.
Este hábito está haciendo mi vida mucho más saludable y enriquecedora. Gracias a escucharme, soy más consciente de cómo soy en realidad y de las cosas que siento, de qué me preocupa realmente, o de cómo son mis pensamientos cuando se producen determinadas situaciones.
He encontrado esta forma de explorar mi mente y afrontar mejor el estrés. La encuentro sumamente positiva. Os invito a que la probéis vosotros mismos, sin expectativas, solo para conseguir parar y observar.
Suscríbete para no perderte nada
Emociones difíciles: Cómo aprender a conectar con ellas En ocasiones, podemos sentir que estamos sobrepasados con nosotros mismos, nos sentimos…
10 hábitos para conseguir lo que nos propongamos Para alcanzar el éxito en la vida, hay que concentrar nuestra…
Cómo la meditación me ha ayudado a organizar mejor mi trabajo La mente es un ente muy difícil de…
Cómo aceptar sensaciones y superar el miedo para crecer Una de las emociones más intrínsecamente humanas es el miedo.…
Reducir las expectativas para vivir desde el ser y no desde el hacer Desde hace un tiempo, he decidido…
Hay que ser más gentil con uno mismo En nuestro día a día en el trabajo, siempre hay que…