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10 hábitos para conseguir lo que nos propongamos

10 hábitos para conseguir lo que nos propongamos

 

Para alcanzar el éxito en la vida, hay que concentrar nuestra energía en lo realmente importante. Todos tenemos malos hábitos que no nos aportan nada y nos disipan la fuerza. Os vamos a proponer diez hábitos para conseguir lo que nos propongamos.

 

  1. Identificar malos hábitos. Todos tenemos malas costumbres que no nos aportan nada bueno. Estas pérdidas de tiempo nos hacen malgastar energía. Nos desvían de nuestros objetivos.
  2. Haz una lista de lo que te gustaría cambiar. No sirve con que solo lo pienses. Haz una lista de todo aquello que te impide alcanzar el éxito para tratar de erradicarlo.
  3. Sustituir malos por buenos hábitos. Para eliminar una costumbre, lo más fácil es sustituirla por otra. Hay que reemplazar lo malo por lo bueno y encaminar nuestra vida hacia lo que queremos.
  4. Hacer una lista de diez cosas que nos gustan. Vamos a hacer una lista de diez cosas que nos gustaría tener en nuestra rutina. Esta lista debe ser más un quiero, que un debo. Empieza a moldear tu vida para visualizar el éxito.
  5. Intenta cambiar un hábito cada vez. Es importante ir paso a paso. Si queremos cambiar todo de golpe, nos agobiaremos y fracasaremos. Hay que ir sustituyendo de uno en uno. Hasta que el buen hábito se convierta en algo natural.
  6. Lleva un registro de tus progresos. El camino puede ser largo, incluso podemos dar algún paso atrás. Llevar un registro visual de nuestros progresos ayudará, a motivarnos.
  7. Apóyate en elementos visuales. Visualizar el camino hacia el objetivo es de gran ayuda. Incorpora elementos llamativos que te recuerden el reto y te hagan seguir adelante.
  8. Envíate recordatorios. Algo no se convierte en hábito hasta que no lo incorporamos de manera natural en nuestra vida. Para no olvidarnos, podemos enviarnos recordatorios o dejarnos notas. Resultará muy útil durante los primeros días.
  9. Prémiate. Todo esfuerzo merece una recompensa. Si el objetivo final aún queda lejos, date pequeñas gratificaciones para motivarte. El refuerzo positivo es un poderoso aliado para alcanzar el éxito.
  10. Incorpora a tu vida los diez placeres que has escrito. Lee la lista de cosas que deseas en tu vida y termina de incorporarlas. Aunque no necesites sustituir nada más, si las quieres, ve a por ellas.

 

Cambiar aquello que nos roba la energía y que nada nos aporta es posible. Podemos establecer hábitos para conseguir lo que nos propongamos. Solo hace falta un poco de trabajo y fuerza de voluntad para lograrlo.

 


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Cómo la meditación me ha ayudado a organizar mejor mi trabajo

Cómo la meditación me ha ayudado a organizar mejor mi trabajo

Cómo la meditación me ha ayudado a organizar mejor mi trabajo

 

La mente es un ente muy difícil de dominar. Muchas veces, nuestra atención divaga hacia otras direcciones y nos vienen pensamientos totalmente fuera de contexto. La práctica de la meditación me ayuda a controlarlos y a organizar mejor mi trabajo.

Como os decía, no es fácil desarrollar este estado de atención plena. A base de trabajar la observación, he conseguido ver estos pensamientos como nubes pasajeras que vienen y van. Lo más importante, es dejar que se vayan sin irte con ellas.

A veces, los pensamientos recurrentes que vienen a nuestra mente, llevan una carga emocional difícil de gestionar. En estos momentos, puede que nos sintamos absorbidos por ellos y que acaparen nuestra atención y nos distraigan de nuestras tareas.

 


Meditar me ha ayudado a organizar mejor mi trabajo y a descartar pensamientos recurrentes


 

A lo largo de los años, he podido observar cómo la práctica de la voluntad ha transformado a las personas. El ejercicio de observarse a uno mismo resulta muy beneficioso para descartar pensamientos y centrarse. A mí mismo me ha servido para conseguir organizar mejor mi trabajo.

Recuerdo cuando Amalia se incorporó a la empresa. Era una persona con un potencial muy importante, pero que le costaba organizarse. Participaba activamente de las dinámicas y aportaba ideas muy buenas. Sin embargo, a la hora de implementarlas, le resultaba complicado gestionar a su equipo y el proyecto en sí.

Es habitual que nos perdamos en este mar de pensamientos y que nuestra atención vaya de un lado para otro. Pero con práctica y trabajo de observación de nosotros mismos y de lo que tenemos a nuestro alrededor, podemos ir desentrañando diferentes situaciones.

Este era uno de los problemas principales que tenía Amalia. Cuando debía gestionar un proyecto, no sabía dar prioridad a las tareas y se agrupaban en su mente decenas de pensamientos a la vez. No conseguía organizarse porque, en medio de la vorágine de situaciones que cruzaban su cerebro, no acababa de ser consciente de cada una de ellas.

Para gestionar un equipo, hay que saber cuándo apoyar y ayudar en ese tipo de circunstancias. Acompañando a Amalia, pudo ir, poco a poco aprendiendo a priorizar tareas. A base de cariño hacia sí misma y de apoyo por nuestra parte, fue saliendo de su zona de confort.

 


Ejercitando la voluntad podemos centrarnos mejor en nuestras tareas diarias


 

Debo decir que, a día de hoy, Amalia ha conseguido ser consciente de a dónde quiere llegar con cada proyecto. Ahora es capaz de saber de qué herramientas dispone y pide ayuda cuando necesita un apoyo extra.

El trabajo ejercicio de la voluntad consigue que nuestros pensamientos fluyan, pero sin que nos vayamos con ellos. Observarnos nos hace conscientes de la carga emocional de cada pensamiento, permitiendo dejarlos de lado para centrarnos en nuestras tareas.

Yo mismo he conseguido organizar mejor mi trabajo y mi vida en general meditando a diario. Con el mindfulness podemos cambiar nuestra relación con las situaciones dolorosas que captan nuestra atención. Ser conscientes nos hace libres.

 


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Cómo aceptar sensaciones y superar el miedo para crecer

Cómo aceptar sensaciones y superar el miedo para crecer

Cómo aceptar sensaciones y superar el miedo para crecer

 

Una de las emociones más intrínsecamente humanas es el miedo. Los temores son un mecanismo que ha ayudado a las personas a sobrevivir a lo largo de los siglos. Sin embargo, cuando es nuestro propio pensamiento el que nos los produce, nos bloquean. Hay que aprender a superar el miedo para crecer y desarrollarnos como personas.

Ya os he hablado alguna vez de los miedos psicológicos. Esos miedos irreales que no se basan en un peligro físico, pero que nos impiden vivir de manera sana. En cuántas ocasiones dejamos de hacer algo por un temor infundado. La preocupación por el qué dirán, el miedo al ridículo o a fallarle a alguien nos bloquea y angustia.

 

Los miedos psicológicos pueden condicionar nuestra vida

 

Todos hemos sentido alguna vez preocupaciones por cosas que realmente no existen. Los miedos imaginarios pueden llegar a condicionar nuestra vida y hacer que no salgamos de nuestra zona de confort. Sin embargo, trabajar para conseguir vencerlos es algo muy positivo. Se puede superar el miedo para crecer y vivir en plenitud.

Hace relativamente poco, ha entrado en el departamento de diseño una nueva persona, Mariana. Desde el primer momento, he depositado mucha confianza en ella y creo que aporta mucho valor a la empresa. Todo el equipo hemos intentado que se sienta parte desde el primer momento, y creo que ella se encuentra a gusto.

Sin embargo, esta última semana hemos tenido un pequeño bloqueo con un proyecto. Necesitaba que ella me hiciera unos dibujos, pero con las herramientas de que disponía, no conseguíamos un resultado que me gustase.

Mariana me ha estado planteando alternativas, pero yo no las he visto muy viables. He tenido la sensación de que ella no se sentía muy cómoda con la situación. Entonces me he parado a observarme a mí mismo durante unos instantes para entender qué pasaba.

 

Cómo desbloquear situaciones y superar el miedo para crecer

 

Para intentar desbloquear la situación, he ido haciéndole preguntas para obligarla a reflexionar. Creo que este proyecto, había sacado a Mariana de su zona de confort y no estaba pudiendo gestionar bien sus emociones.

A lo largo de este ejercicio de mindfulness con ella, pudo identificar emociones, ponerles nombre y dejarlas ir. Mariana sentía mucha ansiedad y presión por la confianza que yo había depositado en ella. No se sentía capaz de cumplir con las expectativas que creía puestas en ella.

Los miedos psicológicos la tenían paralizada y no estaba pudiendo desarrollar el gran potencial que posee. Gracias a estos ejercicios de mindfulness, creo que poco a poco está consiguiendo superar el miedo para crecer. No tengo duda de que veremos resultados positivos muy pronto.

 


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Reducir las expectativas para vivir desde el ser y no desde el hacer

Reducir las expectativas para vivir desde el ser y no desde el hacer

Reducir las expectativas para vivir desde el ser y no desde el hacer

 

Desde hace un tiempo, he decidido que quiero disfrutar en mi trabajo. Quiero gozar del día a día y de las cosas que hago. Para ello, me he comprometido conmigo mismo a reducir las expectativas y vivir las cosas como vengan.

Ahora que lo estoy haciendo así, he conseguido disfrutar más. Voy siendo consciente de cada tarea que hago y de cada momento que vivo. Pasamos demasiadas horas en el trabajo como para no disfrutar del tiempo que estamos en él.

No es algo fácil de conseguir, porque todos tenemos expectativas sobre las cosas. Tampoco se trata de no tener ninguna y de que nos den igual las cosas que pasen. Se trata más bien de reducir las expectativas, de ser más humilde y de relajarse.

Antes, cuando se me presentaba un día potente, entraba en la agencia con unas expectativas demasiado altas. El problema era, al estar pendiente de cumplirlas, no solo no disfrutaba, sino que rendía menos. El ansia por cubrir lo que esperaba de mí para ese día me limitaba y me estresaba.

Ahora, cada mañana, entro con dos únicas expectativas: disfrutar del día y saborear cada momento. Con esto no quiero decir que llegue al trabajo sin ambición. Sigo luchando por las cosas con la misma fuerza, pero lo único que espero es poder vivir desde el ser.

 


Reducir las expectativas me ha permitido conseguir resultados con mayor calidad


 

Tratar de ser más que de hacer ha conseguido que mis experiencias sean mucho más positivas. Los resultados que estoy consiguiendo tienen una calidad mucho alta. No solo a nivel del proyecto, sino también en lo personal. Estoy aprendiendo y conectando con la vida.

Esto que digo parece tan fácil y tan difícil a la vez, que requiere mucha constancia y trabajo diario. Necesito ir evaluándome en mi día a día, de manera periódica para poder equilibrarme y vivir desde el ser.

Cada día es diferente y, a veces resulta complicado poder mantenerse en este estado mental y emocional. A veces, me dejo llevar por la inercia, conecto el piloto automático y hago las cosas desde el hacer. Me veo realizando varias tareas a la vez, sin centrarme en ninguna en concreto.

 


Debo dedicarme unos minutos a mí mismo para volver a equilibrarme


 

Es entonces cuando noto que algo no va bien. Me doy cuenta de que he dejado de sonreír, de que me siento incómodo y estresado. Incluso empiezo a sentir miedo y mi cuerpo se tensa de manera dolorosa.

Cuando llego a este punto, dejo de trabajar en lo que estaba haciendo y me dedico unos minutos para mí mismo. A veces necesito un minuto para volver a mí ,y a veces diez. Lo importante es que me permito darme ese tiempo para reequilibrarme y conectar con mi ser.

Me relajo y me escucho. Observo mi ansiedad. Observo mi miedo. Y, con mucha calma y mucho cariño, me perdono a mí mismo y me permito volver a alcanzar el estado de equilibrio.

El hecho de reducir las expectativas y de vivir desde el ser, me permiten ser más consciente y disfrutar. En este estado, noto que mi talento se expande, que mi creatividad brota y que todo fluye de manera natural.

 


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Hay que ser más gentil con uno mismo

Hay que ser más gentil con uno mismo

Hay que ser más gentil con uno mismo

 

En nuestro día a día en el trabajo, siempre hay que lidiar con todo tipo de situaciones. Pasamos muchas horas enfrascados en nuestras tareas y no siempre nos salen las cosas bien. Por eso, para poder vivir en equilibrio, para poder ser feliz, hay que ser más gentil con uno mismo.

Las personas somos seres dominados por el ego. Una entidad muy arraigada que actúa de forma automática y que tiende a juzgarnos continuamente, a que lo hagamos nosotros mismos. El ego nos hace sentir que siempre nos falta algo y nos deshumaniza.

En el día a día de nuestro equipo comercial, el ego es una sombra presente con la que ha de lidiar constantemente. Por su tipo de trabajo, las comerciales sufren muchos vaivenes emocionales. Si un día ha ido bien, puede que al siguiente vaya mal y viceversa.

 


A veces, tendemos a ser muy duros con nosotros mismos y esto nos deshumaniza


 

Tenemos una persona, Celia, que siempre ha sido muy exigente consigo misma. También ha sido, con frecuencia, una de las mejores vendedoras. El problema con ella, no era una cuestión de resultados. Sino de que cuando no conseguía sus objetivos, Celia tendía a ser muy dura consigo misma.

Aunque este proceso era algo que ella llevaba por dentro, le afectaba también en su relación con los demás. Nuestros equipos están muy unidos y funcionan como un engranaje. Cuando una de las piezas está pasando por un bajón, las demás lo notan y se resienten.

Con Celia tuvimos que hacer un gran trabajo para ayudarla a entender que hay que ser más gentil con uno mismo. Su ego no la permitía perdonarse cuando ella sentía que fallaba, cuando dar lo mejor de ella misma no era suficiente.

 


Aprender a ser más gentil con uno mismo nos conecta con nuestro ser


 

Como ya sabéis, cada día practicamos pequeñas meditaciones para favorecer la cohesión del grupo y el equilibrio de cada uno. Estas sesiones de mindfulness han ido ayudando a Celia a gestionar mejor su ego, a no escucharlo y a tener misericordia con ella misma.

La verdad es que no ha sido un proceso fácil. Pero el otro día, charlando con ella, me dijo que meditar le estaba sirviendo mucho. Estaba consiguiendo conectar con sus sentimientos y emociones. Había conseguido apreciar más el trabajo en equipo, apoyarse en los demás sin sentirlo un fracaso. Y, sobre todo, a quererse más, a tratarse mejor.

Tanto yo como el resto del equipo comercial, hemos sido testigos del cambio que se ha ido produciendo en ella. Entender que se debe ser más gentil con uno mismo es un primer paso para aceptarse y superar situaciones complicadas.

 


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Cómo reconducir una mala experiencia para tener un buen día

Cómo reconducir una mala experiencia para tener un buen día

Cómo reconducir una mala experiencia para tener un buen día

 

Esta mañana, cuando he llegado a la oficina, he empezado a pensar en las dinamizaciones que hacemos cada día. Entonces ha llegado Sonia, visiblemente alterada porque había sufrido un percance con el coche. Estaba nerviosa, así que he decidido centrar el ejercicio de hoy en cómo conseguir reconducir una mala experiencia para tener un buen día.

Llevamos unos días de mal tiempo y, esta mañana, al estar todo helado había poca visibilidad. Entonces, Sonia ha abierto un poco la puerta de su coche para poder ver, y otra persona le ha dado un golpe fuerte en la puerta. A ella no le ha pasado nada, pero el coche ha quedado en mal estado y el susto ha sido importante.

He podido observar cómo, esta situación, tenía a Sonia absorta y era incapaz de concentrarse en la dinamización. A su mente llegaban pensamientos recurrentes sobre el incidente y esto le generaba emociones negativas.

 


A veces, racionalizamos situaciones desagradables pero no conseguimos dejarlas ir


 

Muchas veces, nos ocurren cosas desagradables que nos producen estados emocionales alterados. Ocurre, entonces, que nuestros sentimientos se quedan bloqueados dentro de nosotros y nos producen sensaciones de angustia.

Aunque intentemos racionalizar las situaciones desagradables, a veces no somos capaces de dejarlas atrás. Por ejemplo, a Sonia no le había pasado nada realmente grave. Ella estaba bien físicamente y el coche tenía un seguro que cubriría los daños. Pero aún así, su estado emocional y las acciones que estaba realizando estaban siendo condicionadas por el accidente.

 


Tomar conciencia de uno mismo ayuda a reconducir una mala experiencia para tener un buen día


 

A pesar de que ella sabía, que este hecho no tenía importancia y que no debía afectarle en su trabajo, no podía dejar ir su angustia. Entonces intenté ayudarla a entender cómo reconducir una mala experiencia para tener un buen día.

Lo primero fue observarse a sí misma para tomar conciencia de sus emociones. Sentir en qué lugar del cuerpo notaba esta alteración. Observar su respiración. Y preguntarse qué era exactamente lo que le hacía sentirse mal en ese momento.

Es importante ser consciente de las emociones y entender por qué se producen. Pero también lo es el hecho de aceptarlas y de no juzgarlas. La aceptación es lo que nos permitirá observar las situaciones con perspectiva, desde otro ángulo.

Tuvimos que invertir bastante tiempo para tratar de reconducir el estado emocional de Sonia. Pero puedo deciros que, al final, toda la energía que le había producido el accidente, pudo utilizarla de manera muy positiva. Resultó ser una jornada muy provechosa, gracias a que ella consiguió reconducir una mala experiencia para tener un buen día.

 


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Cómo disfrutar más de mi trabajo

Cómo disfrutar más de mi trabajo

Cómo disfrutar más de mi trabajo

 

Hoy quiero hablaros de una decisión importante que he tomado. He decidido que, pase lo que pase, quiero disfrutar más de mi trabajo. Quiero coger las riendas de mi vida y tomar conciencia de todas las acciones que realizo. ¡No voy a vivir más en automático!

El hecho de dirigir una empresa, conlleva en sí mismo muchas responsabilidades y tareas que no se pueden eludir. Paso muchas horas al día dedicándome a ellas y, me doy cuenta, de que muchas de ellas las hago en automático.

Cuando paso muchas horas en piloto automático, me empiezo a estresar y me invade una gran sensación de vulnerabilidad. Esto ocurre porque vivo las cosas desde el hacer y no desde el ser.

 


Para disfrutar más de mi trabajo, voy a crecer como persona


 

Estoy decidido a disfrutar más de mi trabajo, a pasar mi día desde el ser. Creo que es algo muy importante para poder crecer como persona y para que el proyecto de la empresa, pueda crecer también.

Si paso muchas horas en el hacer, con el piloto automático conectado, mis relaciones con los demás dejan de ser sanas. Esta situación abre la puerta a los enfados, a los bloqueos, al dolor y a otro montón de sensaciones negativas.

Actuar desde el hacer bloquea mi creatividad y frena mi potencial. Además, cuando he pasado temporadas de vivir en automático, con un estrés muy elevado, se ha perjudicado incluso mi salud. Es muy importante tomar conciencia y empezar a vivir desde el ser.

 


El mindfulness me ayuda a vivir desde el ser y a tomar conciencia del momento presente


 

Con vivir desde el ser quiero decir ser capaz de observar mis emociones y pensamientos. Conseguir no identificarme con ellos, no convertirme en ellos y aceptarlos como parte del día a día, sin juzgarlos.

El mindfulness me está ayudando mucho con este propósito de vivir desde el ser. Cada día veo más los resultados de esta práctica, tanto en mí como en los demás. La meditación es una carrera de fondo, pero después de estos años, no puedo estar más satisfecho con ella.

Tal vez os estéis preguntando cómo puedo conseguir enfocar mi vida desde el ser en medio del torbellino laboral. No voy a decir que sea fácil, pero si se quiere, se puede trabajar para conseguirlo.

Todos los días me tomo algunos minutos para hacer pequeñas meditaciones. Me paro a observar mi respiración, me observo el cuerpo, dónde el estrés y trato de tomar conciencia de mí mismo.

Hago estas paradas al salir de una reunión, o antes de comer, o simplemente cuando noto que las situaciones me superan. No hace falta irse a un sitio en concreto, es un ejercicio mental, de observación y de autocompasión. Solo con querer ser consciente de lo que estamos haciendo en ese momento, ya estamos entrando en meditación.

No quiero vivir más en automático, no quiero que la vida pase por delante de mí sin sentirla, sin saborearla. Estoy decidido a disfrutar más de mi trabajo y a vivir el momento presente. Voy a enfocar mi vida desde el ser.

 


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Las ventajas de trabajar en equipo

Las ventajas de trabajar en equipo

Las ventajas de trabajar en equipo

 

Las personas somos seres sociales por naturaleza. Desde los inicios de la historia, nos hemos organizado en grupos para sacar el máximo partido y para lograr sobrevivir. En la actualidad, la cosa no es muy diferente y encontramos muchas ventajas de trabajar en equipo.

Una de las cosas que más valoramos en la empresa es que una persona sea capaz de trabajar en equipo. Empatizar con los demás y conseguir trabajar unidos, aporta un gran valor a cada proyecto.

Es cierto que crear un buen equipo, cohesionado y que trabaje unido no es fácil. Las personas tienen diferentes caracteres y formas de pensar, por lo que no siempre quieren tirar en la misma dirección. Para conseguir un grupo bien fusionado, hay que trabajar mucho la empatía y la comunicación.

 


He descubierto las ventajas de trabajar en equipo y he podido conectar con mi naturaleza


 

En mi experiencia personal, he descubierto muchas ventajas de trabajar en equipo. Tal vez la principal sea el hecho de que me hace conectar más con mi naturaleza. A veces, al trabajar solo puedo llegar a perder un poco el norte, me centro más en el hacer.

Cuando trabajo con otra persona, debo integrarme con ella, tengo que escucharla, tengo que aceptarla y debo conectar con ella. Colaborar con otra persona me obliga a estar en el ser. Ser un equipo me exige más de mí mismo y me conecta con mi propia naturaleza.

 


A veces necesitamos un tiempo para reconectar con nosotros mismos


 

A pesar de las ventajas de trabajar en equipo, a veces, necesitamos tomarnos un tiempo para conectar con nosotros mismos. Cuando surgen situaciones de agobio o estrés, puede que debamos tomarnos unos minutos para observarnos y volver a reconectar.

Desde hace unas semanas, tengo un proyecto entre manos, en el cual debo crear una serie de procesos. Había estado avanzando, hasta que llegué a un punto en el que me sentía bloqueado. Por más que le diera vueltas la asunto, no lograba encontrar la solución que buscaba.

Esta situación me tenía muy agobiado. No conseguía desconcertar del problema, ni cuando salía de la oficina. Tuve que observarme mucho a mí mismo para conseguir ver las cosas con perspectiva. Entonces, decidí pedirle ayuda a Esther.

Trabajar en equipo con Esther ha sido una experiencia muy positiva. Ella ha aportado puntos de vista diferentes y nuevas ideas que han ayudado a desbloquear la situación. Esther ha puesto sobre la mesa una manera de enfocar el proyecto que a mí nunca se me habría ocurrido y todo ha fluido de manera muy natural.

Conseguir tirar los dos del carro y que todo haya discurrido de manera sencilla y natural, no ha sido casualidad. Los dos hemos hecho un gran trabajo de observación y de toma de conciencia. La empatía, la comunicación y no juzgar a la otra persona nos han ayudado a funcionar bien y descubrir las ventajas de trabajar en equipo.

 


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Aprender a descansar para recuperar la energía

Aprender a descansar para recuperar la energía

Aprender a descansar para recuperar la energía

 

Desde hace un tiempo, me he dado cuenta de que debo aprender a descansar para recuperar la energía que pierdo en el trabajo. Estoy dando mucho de mí mismo y, la verdad, es que se me está acumulando mucho cansancio.

Últimamente, estoy pasando por un periodo en el que me siento con un gran potencial. Tengo la necesidad de desarrollar toda mi capacidad y dar el máximo de mí mismo, pero creo que estoy dando demasiado.

Utilizando una metáfora, tal vez esté pisando mucho el acelerador para alcanzar mi meta y la máquina se esté revolucionando demasiado. Esto me está llevando a estados de agotamiento mental que me impiden rendir al cien por cien.

Creo que es importante aprender a descansar para recuperar la energía. Y cuando hablo de descansar, me refiero a hacerlo fuera y dentro del trabajo. Es importante dar un reposo al cerebro y a nuestras emociones para poder coger energía.

Es habitual que, cuando estamos metidos en un proyecto importante, sigamos pensando en él al salir del trabajo. Pero es muy importante aprender a desconectar. A pesar de que nuestro cerebro nos lleve a querer recordar tareas pendientes, éxitos o problemas durante la jornada, hay que aprender a soltar.

 


Cuando consigo desconectar al salir del trabajo, puedo recuperar la energía y ser mucho más creativo


 

Confieso que, antes, me costaba mucho desconectar. Pero me di cuenta de que después, al día siguiente no llegaba con la misma energía al trabajo. Mi creatividad bajaba y no conseguía desbloquear ciertas situaciones.

Gracias al mindfulness, he podido frenar esos pensamientos que me impedían relajarme. Ahora, cuando termino mi jornada, intento dedicarme a otras cosas más enriquecedoras, como mis hobbies, mis amigos, familia, etc.

Esto me ha permitido llegar al día siguiente totalmente renovado, más capaz de afrontar adversidades y nuevos retos.

Pero, ya que pasamos tantas horas en nuestros puestos de trabajo, sería una locura pensar en descansar solo al salir de la oficina. Existen muchos momentos en los que necesitamos hacer una pausa para recuperar nuestro equilibrio mental, para descansar.

Cada día, dedico unos instantes a lo largo de la jornada a hacer pequeñas paradas para meditar. Estas pausas las voy haciendo de manera periódica, cada vez que siento que lo necesito. Me observo a mí mismo y, cuando me doy cuenta de que acumulo tensión, me cargo, o estoy de mal humor, paro a meditar.

 


Es importante salir del piloto automático y tomar conciencia de cada momento


 

Al principio puede resultar un poco difícil conseguir parar y desconectar en mitad de una tarea. Pero con la práctica, al final se consigue y puede hacerse casi sin esfuerzo. Se trata de tomar conciencia, de observarse, de darse espacio para entenderse.

Es importante salir del modo automático y relacionarnos desde esta pausa consciente. Este hábito de parar para escucharse, nos evita discusiones innecesarias y nos hace recuperar la energía.

No penséis que hablo de pausas de veinte minutos, o que me marcho a una habitación aislada para hacerlas. Se pueden hacer, simplemente, prestando atención a la respiración e identificando las sensaciones en el cuerpo.

Estas pequeñas paradas para meditar, me hacen salir del piloto automático y me hacen recuperar la energía.

 


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Las expectativas condicionan mi vida, cómo domarlas con el mindfulness

Las expectativas condicionan mi vida, cómo domarlas con el mindfulness

Las expectativas condicionan mi vida, cómo domarlas con el mindfulnes

 

Hoy siento que debo hablaros de algo que no nos deja disfrutar de los momentos o de los actos que realizamos. Estoy hablando de cómo las expectativas condicionan mi vida. Tenemos expectativas acerca de casi todo en nuestra vida, expectativas buenas y expectativas malas, pero siempre suelen ser bastante exageradas.

A lo largo de todo este tiempo, os he estado hablando de la importancia de vivir el presente y de disfrutar ahora, del ser y del estar. De lo importante que es tomarse momentos para observarse a uno mismo y tratar de comprender las emociones y sensaciones que nos invaden en determinadas situaciones.

Muchas veces, tenemos expectativas negativas para prevenir posibles desgracias o para evitar que nos hagan más daño del que estamos dispuestos a recibir. Una persona con una idea negativa de sí misma, suele tener unas expectativas muy negativas también: “nada me sale bien, me va a ir fatal, no hago nada bien….”

Realmente, el bien y el mal son conceptos tan relativos que pueden ser modificados en cualquier momento. Pero, ¿por qué os cuento todo esto?

El otro día, estaba luchando, avanzando con un proyecto, tratando de descubrir cuál podría ser el siguiente paso a realizar. En concreto, estábamos trabajando con un cliente para desarrollarle toda su estrategia de venta online. Un proceso largo en el cual debíamos ir descubriendo qué estrategias tomar para encontrar su público objetivo y qué pasos dar para implementar esas estrategias.

De repente, cuando había bajado a la calle para comprar algo, me vino a la mente una idea genial. Descubrí el camino para desarrollar sus redes sociales y llevarlas en una dirección mucho más potente.

Al venir esta idea a mi mente, se produjo en mí una ilusión desproporcionada, una reacción extremadamente positiva, porque esa idea era la solución que llevábamos semanas buscando.

 


Las expectativas condicionan mi vida y me hacen sentir emociones exageradas


 

Y aquí es donde vuelvo a hablaros de las expectativas. Este sentimiento de ilusión desproporcionado vino dado, precisamente por las expectativas que tenía puestas en que esa idea fuese la estrategia definitiva para nuestro proyecto.

A veces ocurren este tipo de situaciones, con esta exaltación y esta emoción, pero que luego, realmente, cuando pasan las cosas de verdad, la experiencia no resulta ser tan positiva como la habías imaginado. Esto suele ser culpa de las expectativas.

Es interesante observase a uno mismo en estos momentos, ya que se pueden descubrir cosas muy interesantes. En este torbellino de emociones en el que me vi inmerso, además de la exaltación, también se produjo un poco de ansiedad, e incluso de miedo. Miedo por no saber si iba a ser capaz de poner en marcha la idea que había tenido, o por no saber si podría dar los siguientes pasos y si todo ello funcionaría. Miedo por ver que las expectativas condicionan mi vida.

Después de tener la idea, subí de nuevo a la oficina, con ese pensamiento rondando mi mente sin querer abandonarla. Una incertidumbre algo dolorosa que necesitaba seguir notando para acabar de darle forma. Pero no podía concentrarme en ella porque no podía verla con perspectiva.

 


Gracias a la meditación he conseguido dar amplitud a las situaciones desproporcionadas y volver al equilibrio


 

En ese momento, es cuando tuve que parar unos instantes para hacerme preguntas y observarme. Quise saber qué haría la persona que más admiro ante esa situación, o qué le aconsejaría a un amigo que estuviera en esta tesitura. También me pregunté qué podría pasar si realmente este reto tuviera solución y cuáles podrían ser los siguientes pasos.

Todas estas preguntas, generaron en mí una vorágine de sentimientos y emociones que me habrían resultado muy difíciles de gestionar si no hubiera sido por el mindfulness.

Gracias a la meditación, fui capaz, poco a poco, de darle amplitud a la situación y de volver a un estado de equilibrio. Donde poder poner en marcha todas estas ideas nuevas que habían surgido.

Con todo esto, no quiero que pongáis demasiadas expectativas en el mindfulness. Las expectativas son lo que realmente nos impide sacar jugo de cada situación. Si tengo una expectativa sobre algo y no se cumple, me sentiré decepcionado; mientras que si sí se cumple, solo disfrutaré por la expectativa y no por el logro en sí.

Hay que vivir en el aquí y en el ahora. Disfrutar de cada cosa por lo que es y por las sensaciones que nos produce en ese momento, no por lo que conseguiremos con ella.

Sé que las expectativas condicionan mi vida y está en mi mano no permitírselo. Con el mindfulness pasa lo mismo, no lo practiques buscando una solución a tus problemas, una píldora mágica contra la ansiedad o la depresión. Conócete a ti mismo y siente el momento presente.

 


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