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Hay que ser más gentil con uno mismo

Hay que ser más gentil con uno mismo

Hay que ser más gentil con uno mismo

 

En nuestro día a día en el trabajo, siempre hay que lidiar con todo tipo de situaciones. Pasamos muchas horas enfrascados en nuestras tareas y no siempre nos salen las cosas bien. Por eso, para poder vivir en equilibrio, para poder ser feliz, hay que ser más gentil con uno mismo.

Las personas somos seres dominados por el ego. Una entidad muy arraigada que actúa de forma automática y que tiende a juzgarnos continuamente, a que lo hagamos nosotros mismos. El ego nos hace sentir que siempre nos falta algo y nos deshumaniza.

En el día a día de nuestro equipo comercial, el ego es una sombra presente con la que ha de lidiar constantemente. Por su tipo de trabajo, las comerciales sufren muchos vaivenes emocionales. Si un día ha ido bien, puede que al siguiente vaya mal y viceversa.

 


A veces, tendemos a ser muy duros con nosotros mismos y esto nos deshumaniza


 

Tenemos una persona, Celia, que siempre ha sido muy exigente consigo misma. También ha sido, con frecuencia, una de las mejores vendedoras. El problema con ella, no era una cuestión de resultados. Sino de que cuando no conseguía sus objetivos, Celia tendía a ser muy dura consigo misma.

Aunque este proceso era algo que ella llevaba por dentro, le afectaba también en su relación con los demás. Nuestros equipos están muy unidos y funcionan como un engranaje. Cuando una de las piezas está pasando por un bajón, las demás lo notan y se resienten.

Con Celia tuvimos que hacer un gran trabajo para ayudarla a entender que hay que ser más gentil con uno mismo. Su ego no la permitía perdonarse cuando ella sentía que fallaba, cuando dar lo mejor de ella misma no era suficiente.

 


Aprender a ser más gentil con uno mismo nos conecta con nuestro ser


 

Como ya sabéis, cada día practicamos pequeñas meditaciones para favorecer la cohesión del grupo y el equilibrio de cada uno. Estas sesiones de mindfulness han ido ayudando a Celia a gestionar mejor su ego, a no escucharlo y a tener misericordia con ella misma.

La verdad es que no ha sido un proceso fácil. Pero el otro día, charlando con ella, me dijo que meditar le estaba sirviendo mucho. Estaba consiguiendo conectar con sus sentimientos y emociones. Había conseguido apreciar más el trabajo en equipo, apoyarse en los demás sin sentirlo un fracaso. Y, sobre todo, a quererse más, a tratarse mejor.

Tanto yo como el resto del equipo comercial, hemos sido testigos del cambio que se ha ido produciendo en ella. Entender que se debe ser más gentil con uno mismo es un primer paso para aceptarse y superar situaciones complicadas.

 


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